Un agitado martes vivió el Papa Francisco en Chile

Poco después de su arribo a Chile para iniciar una visita de tres días, el papa Francisco recorría algunas calles de Santiago con la ventanilla del automóvil abierta, y así saludar a los pocos chilenos que salieron a verlo.

Horas antes había descendido la escalinata del avión papal y se había despojado de su solideo debido al viento a pocos instantes de saludar a la presidenta Michelle Bachelet y al arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati.

Francisco comenzó así a encarar el conflicto que han generado los escándalos por abusos sexuales a menores por parte de sacerdotes, además de preocupaciones por la situación de indígenas e inmigrantes.

Un agitado martes vivió el Papa, con una inesperada agresión mientras iba en el papamóvil mientras se dirigía hacia el Parque O’Higgins en donde efectuó una misa antes cientos de miles de fieles.

Alguien le lanzó una gorra, la cual impactó en el cuello de Francisco, pero continuó su jornada sin daños mayores.

Al ser golpeado, Francisco observa lo que le cayó y no hace mayores gestos, aunque sigue saludando a las personas congregadas al bordo de la carretera.

A pesar de los 18 mil miembros de la policía movilizados, es difícil controlar a las personas que se agrupan para ver y saludar al pontífice argentino.

Pero esto no es nuevo para el Papa. También durante las audiencias celebradas en la plaza de San Pedro en el Vaticano, los fieles arrojan objetos hacia el papamóvil con el fin de que lleguen a Francisco o sus colaboradores y en muchas ocasiones el pontífice ha sido alcanzado por gorras, camisetas u otros objetos.

Pero antes, en Chile, sostuvo una reunión en el Palacio de La Moneda con la presidenta Michelle Bachelet, en donde se disculpó por los abusos sexuales cometidos por sacerdotes a menores.

“No puedo dejar de manifestar el dolor y la vergüenza ante el daño irreparable cometido a niños por parte de ministros de la Iglesia”, afirmó el Sumo Pontífice.

El papa también dijo que apoyaba a las víctimas y que la Iglesia debe esforzarse para que los abusos no se vuelvan a repetir. La agenda del papa en Chile contempla los problemas de los indígenas mapuches chilenos y los inmigrantes, pero el incómodo tema se coló entre sus actividades.

Cuestionado obispo chileno participa en misa masiva

El obispo de la ciudad de Osorno, Juan Barros, cuestionado como supuesto encubridor de los abusos sexuales contra menores cometidos hace unos años por el influyente cura Fernando Karadima, participó en la misa masiva en el Parque O’Higgins de Santiago.

Las cámaras captaron de forma reiterada la imagen de Barros durante la misa, junto a varias decenas de obispos y sacerdotes que acompañaron a Francisco en el primer acto masivo de su visita a Chile, incluidos todos los integrantes de la Conferencia Episcopal del país.

Barros fue discípulo de Fernando Karadima, un cura que tuvo una gran influencia en la Iglesia chilena, formador de medio centenar de sacerdotes, cinco de ellos devenidos en obispos, a quien la justicia vaticana suspendió de por vida en 2010 tras desvelarse que abusó sexualmente de niños y jóvenes cuando era el titular de la parroquia “El Bosque”, en un sector pudiente de Santiago.

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