Trump no sabe la diferencia entre el VIH y el VPH

Donald Trump está confundido, muy confundido. Y en algo que no debería generar dudas. Lo cuenta tal cual Bill Gates. El cofundador de Microsoft, dedicado desde hace años a la filantropía, tuvo que explicar en dos ocasiones al presidente del Estados Unidos tras las elecciones que el VIH —el virus causante del Sida— y el VPH —del papiloma humano— son dos cosas distintas.

Gates se reunió dos veces con Trump, la primera en diciembre de 2016 y después en marzo de 2017 cuando ya tomó posesión. Coincidió también con el magnate neoyorquino en un evento durante la campaña electoral, pero cuenta que en aquella ocasión consiguió evitarlo. El comentario sobre lo surrealista de las dos citas lo hizo a comienzos de esta semana durante una reunión de su fundación.

Circula un vídeo por las redes sociales, difundido por la MSNBC. “Las dos veces quería saber si había diferencias entre el VIH y el VPH”, afirma, “así que procedí a explicarle que raramente se confunden”. Aunque los dos virus pueden contraerse al tener relaciones sexuales, el primero ataca al sistema inmunológico y el segundo provoca lesiones genitales como el cáncer cervical.

Bill Gates también pone énfasis en algo que ya es conocido sobre el presidente: su obsesión con las vacunas. Donald Trump está convencido de que están relacionadas con el autismo. “En las dos reuniones me preguntó si las vacunas son algo malo”, señala, “porque estaba considerando crear una comisión que examinara los efectos”. “Robert Kennedy Junior le estaba asesorando”, precisó.

“Le dije que no”, le respondió, “que era una mala idea, que no lo hiciera”. Trump publicó varios mensajes en Twitter poniéndose a favor de la causa de Kennedy contra las vacunas y llegó a plantear la cuestión en los debates de las primarias republicanas en la campaña electoral. Se reunió incluso con el controvertido doctor británico Andrew Wakefield, uno de los promotores del debate.

El vídeo con Bill Gates mostrando incredulidad en público sobre los conocimientos de Donald Trump sale a la luz unas semanas después de que él mismo revelara que el presidente le había ofrecido una vacante en el equipo de la Casa Blanca, que le asesora en cuestiones científicas. Gates le dio un no por respuesta, porque quería dedicar su tiempo en otras cosas más productivas.

Gates también cuenta que lo que si tenía bien controlado el presidente era todo lo relativo a su hija Jennifer, de 22 años de edad, y su apariencia. Participó en un evento hípico organizado por la organización Trump en Florida. “Asustaba un poco”, reconoce en la conversación con la audiencia sin precisar cuando tuvo lugar el evento, “a Melinda no le gusto mucho”.

La fundación de Bill y Melinda Gates es la organización caritativa más grande de Estados Unidos, con 42.000 millones de dólares en activos. Se financia con la fortuna del matrimonio y las donaciones del inversor Warren Buffett. La Administración de Donald Trump propuso importantes recortes presupuestarios al tratamiento y la prevención del VIH/Sida, tanto en EE UU como a escala global.

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